Excursiones organizadas por Delta en Kayak ®
contactarnos
   
Los Alerces en Kayak
Los Alerces en Kayak
Los Alerces en Kayak
Los Alerces en Kayak
Los Alerces en Kayak
Los Alerces en Kayak
Los Alerces en Kayak

Parque Nacional Los Alerces - Chubut - Patagonia Argentina

    El Parque Nacional Los  Alerces protege 263.000  hectáreas en la región  cordillerana de Chubut sobre el  límite internacional con la  República de Chile. El objetivo  fundamental de su origen fue  cuidar los bosques de alerce o  lahuán, uno de los árboles más  longevos del planeta que  caracteriza la flora andino- patagónica, además de  resguardar varias especies  amenazadas como el Pudú pudú  y el ciervo huemul. Los  numerosos ríos, enormes lagos,  arroyos y lagunas conforman un complejo sistema lacustre entre los que se  distinguen los lagos Futalaufquen, Verde, Rivadavia ,Menéndez,Cholila y Krüger,  además sobresalen ríos famosos por su belleza paisajística como el Arrayanes,  Rivadavia, Menéndez y Carrileufu. En la unión del lago Futalaufquen con el  pequeño espejo del lago Verde,  se encuentra el río Arrayanes,  con transparentes aguas verde  azuladas que corren en un curso  de 3 kilómetros de largo y 50  metros de ancho. En las orillas  crecen árboles y arbustos  frondosos, entre los que se  distingue el arrayán, con  delicadas flores blancas y  retorcidos troncos color canela.  Casi en el medio de este río se  extiende el camping Libre del  río Arrayanes. El lago Verde  posee simetría en su forma, es  tan largo como ancho y tiene 2  kilómetros cuadrados de superficie. Un profuso bosque de coihues se levanta  menos elevado, permite el acceso al lago Menéndez. Este rincón del Parque  Nacional ofrece vistas del cerro Torresillas y la cascada El Cisne, regalando uno  de los mejores paisajes de este entorno.

 La selva Valdiviana

    Cerca de 4.000 milímetros de lluvia  anual convierten a esta región en una de  los bosques andino-patagónicos más ricos  en vegetación: la selva valdiviana. En este  ambiente, se distingue el alerce o lahuán,  una gigantesca conífera que a inicios del  siglo XX estuvo a punto de desaparecer por  la explotación descontrolada. La Patagonia  argentina tiene el privilegio de poseer una  de las formaciones boscosas más antiguas  y densas de esta especie ancestral, todavía  considerada sagrada por las poblaciones  indígenas. A los costados del lago  Menéndez, los majestuosos ejemplares  poseen una edad estimada de 4.000 años y  alcanzan 70 metros de altura y 3 de  diámetro. También se encuentran grandes  ejemplares en la senda que bordea el río  Menéndez. Hacia el este, la transición con  la estepa marca bosques menos frondosos donde crecen el maitén y el ciprés  cordillerano. También los radales, arrayanes, ñires, lengas y maquis cubren las  montañas y conforman un paisaje de increíble belleza matizado por ríos y lagos.  Desde el cerro la Torta, por ejemplo, se visualiza todo este impresionante  sistema lacustre. La flora exótica, traída por los pobladores europeos, representa  en este Parque Nacional un grave problema para conservar la vegetación nativa.  La rosa mosqueta, el lupino y la margarita, entre otras plantas, comenzaron a  dispersarse sin ayuda por los bordes y claros del bosque, desplazando a los  originarios.

 Un Paraíso de la Observación de aves

    Además de anidar aves como  el Martín Pescador, el chucao, el famoso carpintero patagónico, el  pitío, el caburé, la cotorra  austral y el zorzal patagónico, el  Parque Nacional Los Alerces es  refugio de muchas especies en  peligro como el pudú, la  paloma araucana, el gato huiña,  el huillín y principalmente el  ciervo huemul. Este ciervo  natural de la Patagonia puede  observarse en el cerro Riscoso,  declarado zona crítica para la  conservación de la especie.


La fauna de la estepa está dominada por el Guanaco y el Choique (Ñandú petiso), Zorros, Zorrinos y Piches (peludos)

    En la montaña, el Puma es  una presencia invisible pero  numerosa, cuyas huellas se ven  comúnmente pero que es difícil  de ver "en persona", y el  Huemul, ciervo autóctono en  grave peligro de extinción  debido a la expansión de las  actividades humanas a su  hábitat  natural, es casi  imposible de ver.  Desaparecen  en los bosques el Guanaco y el  Choique pero permanecen los  Zorros y Zorrinos. Si bien es  también  difícil de ver, los Gatos  Monteses se hallan presentes en  la fauna de bosque. La Liebre europea, introducida a principios de siglo, es  plaga. Entre las Aves, el Cóndor y el Águila Mora son una presencia común  sobrevolando tanto el bosque como la estepa. El Carancho y el Chimango (éste  en la estepa) también son comunes. El Carpintero Magallánico (negro de cabeza  roja el macho, toda negra la hembra) es uno de los más representativos  habitantes del bosque, junto con el Zorzal Patagónico. También en el bosque es  común escuchar el grito de las Cachañas o Cotorras  Australes, que a menudo se dejan ver con su  colorido plumaje. Halcones, Teros, Cisnes de Cuello  Negro, Flamencos, Patos, Macáes, Cauquenes,  Bandurrias y Gallaretas son habitantes conocidos de  los ambientes acuáticos. Al igual que en otros  Parques del sur patagónico, las especies  introducidas, como el ciervo colorado, el ciervo  dama, el jabalí y la liebre, causan un serio impacto  a los bosques. Por esta razón también en esta área  protegida se permite un sistema de cotos de caza  con extracción limitada. El visón fue introducido  entre los años 1945 y 1960 para abastecer el  mercado de pieles local, principalmente en Cholila,  localidad ubicada al noroeste del Parque Nacional.  En la década del ‘70, varios fueron liberados y se  multiplicaron, dispersándose por toda la región preandina de Chubut y Río  Negro. De hábitos carnívoros, el visón ataca a crías y adultos de aves y  mamíferos terrestres o acuáticos, amenazando la fauna nativa. De igual modo, el  pudú es atacado por los perros cimarrones. La caza furtiva pone en peligro tanto  al huemul como al puma, ambos preciados ejemplares para los cazadores.  Asimismo, la explotación ilegal de madera y los incendios impiden la  recuperación de las distintas especies arbóreas que son de crecimiento lento y  tardan en cubrir las laderas, favoreciendo la erosión.

 La región en la prehistoria

    Hace más de 3.000 años, los  primeros que se instalaron en  la región fueron grupos de  cazadores-recolectores que  ocuparon el valle del río  Desaguadero. Con huesos de  animales y piedras fabricaban  boleadoras, puntas de flecha,  punzones para coser cueros y  artefactos de molienda. En las  paredes de sus aleros realizaron  pinturas rupestres con motivos  geométricos, laberintos y  figuras humanas esquemáticas,  muy parecidas a las encontradas  en el noroeste de la Patagonia.  Sus descendientes fueron los grupos tehuelches y araucanos, que modificaron  varias de sus actitudes y modos de vida tras la llegada de los españoles. Su  principal incorporación fue el caballo, que produjo grandes transformaciones,  entre ellas la mayor movilidad de los grupos. La Campaña del Desierto (1879- 1883) terminó con la desarticulación de las poblaciones indígenas. En la  actualidad, existen familias mapuches que viven en las zonas aledañas al Parque.

 Algo de Ecología e historia reciente

    Esta área protegida, que fue  creada en 1937, fue  fuertemente modificada por la  construcción de la represa  Futaleufú entre los años 1971 y  1976. Ubicada dentro del  Parque Nacional, esta obra de  ingeniería hidroeléctrica que  provee de energía a la empresa  de aluminio ALUAR, terminó  con 8.200 hectáreas de  ambientes naturales. También  provocó el total anegamiento  de los lagos Situación, Uno, Dos  y Tres, convirtiéndolos en un  gigantezco espejo de agua,  tristemente bautizado con el nombre araucano de Amutui Quimei, que significa  "belleza perdida". Junto con los lagos, desaparecieron los rápidos que los  conectaban, los bosques costeros y las playas naturales. Aún así la cuenca del río  Futaleufú esta considerada como la 4º mas hermosa del mundo entre los  kayakistas.